sábado, 31 de diciembre de 2011

Se nos quema la piel amandonos.

Tu, coleccionista de canciones
dame razones, para vivir.
Tu la dueña de mis sueños
quedate en ellos y hazme sentir.

Y asi en tu misterio poder descubrir
el sentimiento eterno.
Tu con la luna en la cabeza
el lugar en donde empieza
el motivo y la ilusion de mi existir.

Tan solo tu, solamante quiero que seas tu
mi locura mi tranquilidad y mi delirio
mi compas y mi camino
solo tu, solamente quiero que seas tu
pongo en tus manos mi destino porque vivo
para estar siempre, siempre, siempre contigo amor

Tu, coleccionista de canciones
mil emociones son para ti
tu lo que soñe mi vida entera quedate en ella
y hazme sentir y asi ir transformando la magia de ti en un respiro del alma

Tu con la luna en la cabeza
el lugar en donde empieza
el motivo y la ilusion de mi existir

Tan solo tu, solamente quiero que seas tu
mi locura mi tranquilidad y mi delirio
mi compas y mi camino
solo tu, solamente quiero que seas tu
pongo en tus manos mi destino porque vivo
para estar siempre contigo

Ya no queda mas espacio en mi interior
haz llenado con tu luz cada rincon
es por ti que con el tiempo mi alma siente diferente

Solo tu, solamente quiero que seas tu
mi locura mi tranquilidad y mi delirio
mi compas y mi camino
solo tu, solamente quiero que seas tu
pongo en tus manos mi destino porque vivo
para estar siempre, siempre, siempre contigo amor.

lunes, 12 de diciembre de 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

Sabes que el amor se nos contonea
Al compás de la marea
Que hasta el corazón baila al son
Que es fruta madura en la primavera
Que en invierno nos solea y del corazón nace el sol

Amor es el río del que bebo
en la fuente de tu cuerpo
y tú bebes de mi sueño y...

Bebes de mí cuando te beso
Bebes de mí cuando estoy lejos
Bebes de mí cuando te quiero
Y cuando te odio, soy amor veneno que tú bebes de mí.

Sabes que el amor se nos alborota
Libre como las gaviotas
Que hasta el corazón vuela al son
Es el firmamento que ven dos locos
Que se miran a los ojos
Y del corazón brilla el sol.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!

Qué vidrios se me clavan en la lengua,
porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía,
es verdad, ¿No lo recuerdas?,
y cuando te vi de lejos,
me eché en los ojos arena,
pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.

Ay que sinrazón!No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.

Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.

Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas,
desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.

También yo quiero dejarte,
si pienso como se piensa,
pero voy donde tú vas.
Tú también, da un paso, prueba!
Clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas

Bodas de Sangre.

Ay muerte que sales,
muerte de las hojas grandes,
no abras el chorro de la sangre.
Ay muerte sola,
muerte de las secas hojas,
no cubras de flores la boda.
Ay triste muerte,
deja para el amor la rama verde.
Ay muerte mala,
deja para el amor la verde rama.

Fiebre de Diamante.

Cisne redondo en el río,
ojo de las catedrales,
alba fingida en las hojas soy;
¡no podrán escaparse!

¿Quién se oculta? ¿Quién solloza por la maleza del valle?
La luna deja un cuchillo
abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.

¡Dejadme entrar! ¡Vengo helada
por paredes y cristales!
¡Abrid tejados y pechos
donde pueda calentarme!

¡Tengo frío! Mis cenizas
de soñolientos metales
buscan la cresta del fuego
por los montes y las calles.

Pero me lleva la nieve
sobre su espalda de jaspe,
y me anega, dura y fría,
el agua de los estanques.

Pues esta noche tendrán
mis mejillas roja sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.

¡No haya sombra ni emboscada,
que no puedan escaparse!
¡Que quiero entrar en un pecho
para poder calentarme!

¡Un corazón para mí
caliente, que se derrame
por los montes de mi pecho;
dejadme entrar,ay, dejadme!

No quiero sombras, mis rayos
han de entrar en todas partes,
y haya en los troncos oscuros
un rumor de claridades,
para que esta noche tengan
mis mejillas dulce sangre,
y los juncos agrupados
en los anchos pies del aire.

¿Quién se oculta? ¡Afuera digo!
¡No! ¡No podrán escaparse!
Yo haré lucir al caballo
una fiebre de diamante.